El IPC trepó al 3,4% mensual y acumuló 9,4% en el primer trimestre. Educación y Transporte lideraron las subas, mientras crece la presión de los precios regulados y los alimentos.

La inflación de marzo registró una aceleración al 3,4%, según informó el (INDEC), y acumuló un incremento del 9,4% en el primer trimestre del año. En términos interanuales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 32,6%, levemente por debajo del 33,1% de febrero, aunque sin lograr consolidar una tendencia descendente.
El dato confirmó una dinámica inflacionaria persistente: marzo marcó el séptimo mes consecutivo con variaciones superiores al 2%, alejándose del objetivo oficial de converger a niveles cercanos a cero hacia mediados de año. Desde el mínimo registrado en mayo del año pasado, el índice retomó una trayectoria ascendente, reflejando tensiones tanto internas como externas.
El principal impulso del mes provino del rubro Educación, que registró un alza del 12,1%, muy por encima del promedio general. Si bien se trata de un componente estacional vinculado al inicio del ciclo lectivo, la magnitud del aumento superó las variaciones habituales. En segundo lugar se ubicó Transporte, con un incremento del 4,1%, traccionado por subas en combustibles, tarifas de transporte público y pasajes aéreos. En este sentido, el impacto del encarecimiento internacional del petróleo —en un contexto de conflicto en Medio Oriente— derivó en una suba acumulada del 23% en los combustibles.
Por el contrario, las divisiones con menor variación fueron Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,3%) y Bienes y servicios varios (1,7%), lo que evidencia una desaceleración relativa en algunos segmentos del consumo.
El informe del INDEC también destacó el fuerte peso de los precios regulados, que avanzaron 5,1% en marzo, impulsados por ajustes en tarifas de servicios públicos, transporte y educación. En paralelo, la inflación núcleo —que excluye factores estacionales y regulados— se ubicó en 3,2%, apenas por debajo del nivel general, lo que indica que la inercia inflacionaria continúa siendo elevada.
A nivel regional, el Noreste (4,1%), el Noroeste (4%) y el Gran Buenos Aires (3,4%) se ubicaron por encima del promedio nacional, mientras que la región Pampeana (3,3%), Cuyo (3,2%) y la Patagonia (2,5%) mostraron incrementos menores.
Uno de los factores más sensibles fue el aumento en los precios de la carne, con subas superiores al 5% en todas las regiones. Según datos del , los cortes registraron un incremento promedio del 10,6% en marzo, destacándose productos como la picada común (20,4%), la carnaza (17,7%) y la falda (13,4%). Este comportamiento impactó directamente en el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas, que avanzó 3,4%.
El dato oficial sorprendió incluso a las consultoras privadas, que habían proyectado una inflación inferior. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del estimaba un 3%, mientras que firmas como Analytica y Eco Go coincidían en ese nivel. Solo Econviews anticipó el 3,4% final.
“El dato de marzo es contundente, marca una inflación que no baja desde hace ya diez meses”, señaló Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, quien remarcó la necesidad de distinguir entre factores transitorios —como el contexto internacional— y los estructurales de la economía local.
En la misma línea, Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, atribuyó la aceleración a la combinación de ajustes en precios regulados y la falta de un ancla nominal clara. “El control de agregados monetarios resulta insuficiente en un contexto de demanda de dinero inestable, sin una regla explícita para la tasa de interés ni un esquema cambiario que coordine expectativas”, explicó.
Desde el Gobierno, el ministro de Economía vinculó la suba a factores externos y al proceso de corrección de precios relativos. “La inflación es un fenómeno monetario, pero puede acelerarse por cambios en la oferta o la demanda de dinero”, afirmó. Por su parte, el presidente reconoció que el dato “no es bueno”, aunque sostuvo que espera una desaceleración en los próximos meses.
Con un primer trimestre que muestra señales de persistencia inflacionaria y presión sobre rubros clave del consumo, el desafío para la política económica será recuperar credibilidad en las expectativas y consolidar una tendencia descendente en un contexto aún marcado por la volatilidad.