Desarrollado por un especialista del CONICET, el sistema detecta enfermedades en cultivos en menos de diez segundos y aplica tratamientos de forma precisa, con una eficacia cercana al 90%.

La innovación tecnológica aplicada al agro suma un nuevo avance con sello argentino. Un investigador del (CONICET) desarrolló y patentó un robot equipado con inteligencia artificial (IA) capaz de identificar enfermedades en cultivos y aplicar pesticidas de manera selectiva en menos de diez segundos. El objetivo es reducir pérdidas productivas y optimizar el uso de insumos en un contexto donde, según la (FAO), cerca del 40% de la producción agrícola mundial se pierde anualmente por plagas y enfermedades.
El proyecto fue liderado por , ingeniero electromecánico especializado en mecatrónica, en el Instituto de Automática (INAUT-CONICET, Universidad Nacional de San Juan). Según explicó el especialista, los métodos tradicionales de control fitosanitario presentan limitaciones significativas: “Los sistemas actuales fumigan de forma masiva apenas detectan una enfermedad, sin discriminar entre ejemplares sanos y afectados”.
Frente a esta problemática, el equipo trabajó en dos ejes centrales: mejorar la detección de enfermedades en condiciones reales de campo y desarrollar un sistema de aplicación dosificada de pesticidas. El resultado fue un robot autónomo que integra ambas funciones en tiempo real, alcanzando una precisión del 90%.

El dispositivo fue inicialmente diseñado para cultivos de olivo, aunque su arquitectura permite adaptarlo a otras producciones arbóreas. Su funcionamiento combina visión artificial y aprendizaje automático: una cámara frontal captura imágenes de las hojas directamente en el campo, mientras que un sistema de redes neuronales, previamente entrenado, clasifica el estado sanitario de cada muestra.
A diferencia de desarrollos previos —limitados a entornos de laboratorio con imágenes ideales—, el sistema fue entrenado con datos obtenidos en condiciones reales. Bocca generó una base de aproximadamente 4.000 imágenes a partir de capturas manuales, incorporando además una categoría para muestras no clasificables. Esto permite al robot distinguir entre hojas sanas, enfermas o no aptas para análisis, incluso en escenarios de iluminación y orientación variables.
La innovación no se limita a la detección. El robot cuenta con un segundo módulo de acción: un brazo robótico posterior que posiciona con precisión los picos de pulverización. De esta manera, la IA determina no solo la presencia de la enfermedad, sino también la intensidad y ubicación del tratamiento dentro del árbol —ya sea en la parte superior, media o inferior—, evitando la fumigación indiscriminada.
Este enfoque de agricultura de precisión ofrece múltiples beneficios: reduce el uso de agroquímicos, disminuye costos operativos y mitiga el impacto ambiental. En un escenario global atravesado por la necesidad de producir más alimentos con menor impacto, desarrollos como este posicionan a la ciencia argentina en la vanguardia de la innovación tecnológica aplicada al sector agroindustrial.
El avance abre además la puerta a futuras aplicaciones en distintos cultivos y regiones, consolidando el rol de la inteligencia artificial como herramienta clave para enfrentar los desafíos productivos y ambientales del siglo XXI.