Dante Gebel se posiciona hacia 2027 y suma definiciones políticas en medio del caso Adorni

El conferencista dejó abierta la posibilidad de competir por la Presidencia y planteó la necesidad de un “plan serio”, mientras fijó postura sobre la crisis que involucra al jefe de Gabinete.

El conferencista y comunicador comenzó a delinear su proyección política de cara a 2027 al admitir que podría ser candidato presidencial si logra consolidar un equipo y una estructura sólida. En ese marco, sostuvo que cualquier aspiración de gobierno requiere “un plan serio detrás” y una base amplia de sustentación política y técnica.

En declaraciones televisivas, el referente aclaró que no tiene una decisión tomada, pero reconoció que evalúa el escenario con actores de distintos espacios. Según trascendió, el armado en discusión incluiría sectores provenientes del liberalismo, el peronismo, el PRO y el radicalismo, en un intento por construir una alternativa transversal por fuera de las estructuras tradicionales.

“Me gustaría intentarlo si se da el equipo y la base para poder trabajar”, afirmó, al tiempo que evitó definirse dentro de una identidad partidaria clásica. En esa línea, insistió en que no se siente representado ni por el espacio del presidente ni por el kirchnerismo, y remarcó que su eventual candidatura surgiría desde un “partido absolutamente nuevo”.

El posicionamiento de Gebel se da en un contexto político marcado por altos niveles de fragmentación. Según datos de consultoras privadas, más del 60% del electorado argentino se declara desencantado con las opciones tradicionales, lo que abre margen para figuras emergentes con perfiles no convencionales. Sin embargo, los especialistas advierten que ese mismo escenario exige estructuras territoriales y financiamiento, factores determinantes en cualquier campaña nacional.

En paralelo a sus definiciones políticas, Gebel también se refirió al caso que involucra al jefe de Gabinete, , investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Sin emitir juicio sobre la causa, planteó que ante situaciones bajo sospecha “lo correcto sería dar un paso al costado”, marcando una postura vinculada a la ética pública y la responsabilidad política.

“La gente no tiene problemas con que existan casos de corrupción, sino con lo que hace el líder frente a eso”, sostuvo, en una definición que también puede leerse como parte de su construcción discursiva hacia el electorado. En ese sentido, su planteo se alinea con demandas sociales crecientes en torno a transparencia y rendición de cuentas.

Analistas políticos coinciden en que figuras provenientes del ámbito religioso o comunicacional, como es el caso de Gebel, han ganado protagonismo en América Latina en los últimos años, capitalizando vínculos directos con audiencias amplias y una narrativa centrada en valores. No obstante, advierten que el salto a la política partidaria implica desafíos sustanciales en términos de gestión, alianzas y gobernabilidad.

Con la mirada puesta en los próximos meses, el propio Gebel señaló que entre agosto y septiembre debería definir su futuro político. Hasta entonces, continuará con reuniones con empresarios, dirigentes sindicales y referentes políticos para evaluar la viabilidad de su eventual candidatura.

El escenario aún es incipiente, pero su irrupción ya empieza a generar repercusiones en un tablero político en plena reconfiguración. La clave estará en si logra traducir su capital simbólico en una estructura competitiva capaz de disputar poder en una elección nacional.