Quita de subsidios eléctricos: Crece la presión sobre usuarios y cooperativas en Misiones

La reducción del consumo subsidiado impacta de lleno en los hogares, con aumentos de hasta el 100%. Desde el sector advierten por la tensión social y reclaman una revisión del esquema nacional.

La quita de subsidios a la energía eléctrica comenzó a reflejarse con fuerza en Misiones y generó un efecto inmediato en las economías familiares, con facturas que en algunos casos duplican los montos anteriores. La medida, impulsada a nivel nacional, también encendió alarmas en cooperativas eléctricas, que advierten sobre un escenario de creciente conflictividad social y dificultades de pago.

El principal cambio no radica en un aumento del precio de la energía, sino en la reducción del consumo subsidiado. Según explicó el presidente de la Federación de Cooperativas Eléctricas de Misiones (FECEM), Ángel Kuzuka, el límite mensual con tarifa diferencial pasó de 550 kilovatios a apenas 150.

“El precio no cambió, lo que cambió es el nivel de subsidio. Hoy una parte mucho menor del consumo está subsidiada y el resto se paga a tarifa plena”, señaló el dirigente en declaraciones radiales.

Actualmente, el kilovatio subsidiado ronda entre los 80 y 85 pesos, mientras que el excedente puede costar entre 180 y 240 pesos. Esta diferencia genera un impacto directo en las boletas: hogares que abonaban entre 60.000 y 70.000 pesos mensuales ahora enfrentan facturas de entre 110.000 y 120.000 pesos, mientras que consumos más bajos también registran subas de hasta el 60%.

El fenómeno se agrava en una provincia con altas temperaturas durante gran parte del año, lo que mantiene elevados los niveles de consumo eléctrico. “No hay una estación donde el consumo baje realmente, eso debería ser contemplado en la segmentación”, advirtió Kuzuka.

El impacto no solo es económico, sino también social. Desde las cooperativas reportan un incremento sostenido de consultas y reclamos. “La gente no pregunta por qué aumentó, pregunta cómo hacer para pagar. Hay casos de familias con ingresos de 600 o 700 mil pesos que no pueden afrontar facturas de 150 mil”, describió el titular de FECEM.

En paralelo, se registran situaciones en las que usuarios perdieron completamente el subsidio, lo que obliga a gestionar reclamos a través de plataformas oficiales. Frente a la imposibilidad de pago, las cooperativas ofrecen planes de refinanciación, aunque reconocen sus limitaciones. “Es una solución momentánea que traslada el problema hacia adelante”, admiten.

El contexto se completa con una caída del poder adquisitivo y un aumento del peso de los servicios en el ingreso familiar. Según estimaciones del sector, más del 70% de los hogares misioneros debería estar alcanzado por subsidios si se aplica el criterio de ingresos vigente, que establece un tope de hasta tres salarios mínimos.

Ante este escenario, la FECEM elevó un reclamo a la Secretaría de Energía de la Nación junto a otras entidades del país, solicitando una revisión del esquema actual y la implementación de un nivel intermedio de subsidio, cercano a los 350 kilovatios mensuales, adaptado a la realidad climática regional.

Hasta el momento, no hubo respuestas concretas. Mientras tanto, el sistema enfrenta una combinación de factores críticos: menor asistencia estatal, alta demanda energética y capacidad de pago limitada. “La preocupación es que esto no termina acá y puedan venir nuevos aumentos”, advirtió Kuzuka.

El escenario abre interrogantes sobre la sostenibilidad del esquema tarifario y su impacto en el acceso a un servicio esencial, en una provincia donde la energía eléctrica es determinante para la vida cotidiana y la actividad económica.