El imputado aún puede hacer uso de su derecho a decir sus últimas palabras antes del veredicto. La fiscalía sostiene que no existen atenuantes frente a la extrema gravedad de los hechos.

El juicio por el crimen de “Polaquito” Ferreira atraviesa su tramo final luego de los alegatos, en una causa que conmocionó por la violencia desplegada y la secuencia prolongada del hecho. El tribunal quedó en condiciones de dictar sentencia, aunque resta la instancia en la que el imputado puede ejercer su derecho a pronunciar sus últimas palabras.
De acuerdo a la reconstrucción presentada en el debate oral, el episodio se inició en una vivienda donde el acusado compartía bebidas con Bruno Mauricio Méndez y su pareja. En ese contexto, Ferreira intentó forzar sexualmente a la mujer, lo que motivó la intervención de Méndez.
Lejos de producirse un enfrentamiento equitativo, el acusado tomó un arma blanca que llevaba consigo y persiguió a Méndez dentro de la vivienda. Allí lo atacó con múltiples puñaladas, dejándolo gravemente herido. La víctima no falleció de inmediato, sino que permaneció agonizando durante un lapso prolongado producto del desangramiento.
La investigación determinó que, mientras Méndez continuaba con vida y en estado crítico, el imputado regresaba de manera reiterada para agredirlo nuevamente, incrementando la violencia del ataque.
En paralelo, y en ese mismo escenario, Ferreira sometió a la pareja de la víctima a abusos sexuales reiterados durante varias horas. Los hechos ocurrieron en presencia del hijo de ambos, un bebé de aproximadamente un año, que se encontraba en la habitación.
Según los elementos expuestos en juicio, la secuencia se extendió hasta la mañana siguiente. En ese lapso, el acusado también habría intentado estrangular a la mujer en más de una oportunidad, con el objetivo de evitar que denunciara lo ocurrido.
La situación se destrabó cuando el imputado intentó ocultar el cuerpo de Méndez en el patio de la vivienda, evaluando enterrarlo o incinerarlo. Aprovechando ese momento, la mujer logró escapar con el bebé y pedir auxilio a vecinos, lo que permitió la intervención de las autoridades.
Tras abandonar el lugar, Ferreira se dirigió a la casa de un familiar, donde habría manifestado haber cometido un hecho grave, circunstancia que fue incorporada como indicio en la causa.
Durante el juicio también se expusieron antecedentes del imputado, quien registraba múltiples procesos por hechos violentos, aunque sin condenas firmes al momento del crimen, lo que generó cuestionamientos sobre el funcionamiento del sistema judicial.
En la etapa actual del proceso, el imputado puede optar por declarar antes del veredicto, sin posibilidad de ser interrogado, una instancia que en algunos casos es utilizada por la defensa para intentar incidir en la decisión del tribunal.
La fiscalía sostuvo que la magnitud de los delitos —homicidio agravado y abuso sexual agravado en un contexto de extrema violencia— no admite atenuantes y habilita la imposición de la pena máxima prevista por el Código Penal argentino.
El tribunal deberá ahora evaluar la totalidad de las pruebas y testimonios para dictar una sentencia en un caso que, por su brutalidad y características, ya quedó marcado como uno de los más impactantes de la historia criminal reciente.