Una investigación publicada en The Lancet Salud Digital demuestra que, en pacientes con ictus crónico, el cerebro puede activar mecanismos compensatorios en el hemisferio sano, un hallazgo que podría transformar las estrategias de recuperación y personalizar los tratamientos.

Un amplio estudio internacional liderado por el consorcio ENIGMA Stroke Recovery Working Group aportó nueva evidencia sobre cómo el cerebro se reorganiza tras un accidente cerebrovascular (ACV) y cómo esos cambios impactan en la recuperación motora a largo plazo. El trabajo, publicado el 22 de enero de 2026 en The Lancet Salud Digital, analizó datos de 501 personas con ACV unilateral crónico de 34 cohortes en ocho países, comparados con 17.791 individuos sanos del UK Biobank.
Los investigadores utilizaron resonancia magnética estructural y modelos de aprendizaje profundo para estimar la llamada edad cerebral regional, un biomarcador que mide la diferencia entre la edad cronológica y la edad “predicha” del cerebro. Según el estudio, un mayor tamaño y carga de la lesión se asoció con un envejecimiento acelerado del hemisferio dañado, mientras que, de manera paradójica, el hemisferio contralesional —el no afectado directamente por el ACV— mostró signos de envejecimiento cerebral desacelerado, lo que sugiere un mecanismo de neuroplasticidad compensatoria.
En Argentina, donde el ACV es la primera causa de discapacidad adquirida en adultos y provoca unas 127.000 internaciones anuales, según datos del Ministerio de Salud, la investigación resulta especialmente relevante. Estudios locales estiman que más del 60% de los sobrevivientes presenta algún grado de déficit motor persistente, lo que subraya la necesidad de estrategias de rehabilitación más precisas y personalizadas.
El trabajo también destaca que la medición de la edad cerebral regional podría convertirse en una herramienta clínica para predecir la evolución funcional y orientar terapias focalizadas en redes neuronales específicas, más allá del sistema sensoriomotor tradicional.
La evidencia publicada en The Lancet Salud Digital sugiere que el cerebro conserva una notable capacidad de adaptación incluso meses después de un ACV. Comprender cómo envejecen —o rejuvenecen— distintas regiones cerebrales tras el daño abre la puerta a rehabilitaciones más eficaces y personalizadas, con impacto directo en la calidad de vida de miles de pacientes. En un país con alta carga de enfermedad cerebrovascular, estos avances científicos ofrecen una oportunidad concreta para mejorar los resultados en salud.