Especialistas alertan que el cambio climático alteró los patrones epidemiológicos: dengue y enfermedades respiratorias circulan todo el año. Refuerzan la necesidad de prevención integral y de consultar por la vacunación disponible.

En el marco del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), que se conmemora cada 30 de enero, especialistas en infectología advirtieron sobre la creciente imprevisibilidad de enfermedades que históricamente tenían una marcada estacionalidad. El cambio climático, combinado con factores sociales y ambientales, está modificando los escenarios de salud pública en la Argentina.
Según un informe al que accedió El Informante Digital, patologías como el dengue —tradicionalmente asociado al verano— y la gripe u otros cuadros respiratorios —habituales del invierno— hoy circulan durante todo el año. En enero se registran casos de influenza, mientras que durante el último invierno persistieron contagios de dengue, especialmente en provincias del norte del país.
“Durante 2024 no se registraron ‘silencios’ epidemiológicos: en provincias como Formosa, el dengue continuó circulando incluso en los meses más fríos”, explicó la Dra. Susana Lloveras, médica infectóloga y docente de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Medicina de la UBA.
La especialista señaló que este fenómeno responde a una combinación de urbanización desordenada, aumento sostenido de las temperaturas y una variabilidad climática extrema. “Estas condiciones favorecen la proliferación del mosquito Aedes aegypti y su expansión hacia regiones donde antes no estaba presente, ampliando el riesgo de transmisión en gran parte del país”, indicó.
Las regiones del NEA y el NOA concentran hoy un escenario especialmente favorable para el vector, con olas de calor prolongadas y lluvias intensas. Sin embargo, los expertos advierten que gran parte de la región centro, la más densamente poblada, presenta actualmente características climáticas más cercanas a un ambiente tropical o subtropical.
“El cambio climático está alterando los patrones epidemiológicos y nos obliga a replantear las estrategias de prevención, en especial frente a enfermedades inmunoprevenibles como el dengue”, sostuvo la Dra. Analía Urueña, infectóloga y vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE).
Las ETD comprenden un conjunto de patologías causadas por virus, bacterias, parásitos, hongos o toxinas, que afectan principalmente a poblaciones vulnerables. En la Argentina, además del dengue, se incluyen enfermedades como Chagas, lepra, leishmaniasis, hidatidosis, rabia, sarna, teniasis y cisticercosis, entre otras, con fuerte impacto sanitario y social.
En relación con la prevención del dengue, los especialistas remarcan la importancia de mantener las medidas de control del mosquito —descacharrado, eliminación de agua estancada, uso de repelente y mosquiteros— y de consultar con el equipo de salud sobre la indicación de la vacuna disponible.
La vacuna tetravalente contra el dengue, desarrollada por el laboratorio Takeda y aprobada por la ANMAT en 2023 para personas mayores de 4 años, mostró protección sostenida a siete años contra los cuatro serotipos del virus tras completar el esquema de dos dosis con un intervalo de 90 días. Los datos indican un perfil favorable de seguridad y eficacia, con reducción de casos sintomáticos y de hospitalizaciones, especialmente frente a los serotipos DEN-1 y DEN-2.
No obstante, los especialistas aclaran que persisten algunas incertidumbres en personas seronegativas, particularmente en relación con la eficacia frente a los serotipos 3 y 4, por lo que la indicación debe evaluarse de manera individual.
Un documento técnico reciente, elaborado por las sociedades científicas SADI, SADIP, SLAMVI y SAVE, coordinadas por el CEPyCET de la Universidad ISALUD, concluyó que la vacuna es segura y eficaz para prevenir dengue confirmado y sus formas más graves. Además, destacaron la posibilidad de coadministrarla con otras vacunas del calendario sin afectar la respuesta inmunológica.
Ante un escenario sanitario cada vez más dinámico y desafiante, los especialistas coinciden en que la vacunación, junto con las medidas de prevención ambiental, se consolida como una herramienta clave para reducir el impacto de enfermedades que ya no responden a las estaciones. La consulta oportuna con el sistema de salud y el acceso a información basada en evidencia científica resultan fundamentales para enfrentar un riesgo que, lejos de disminuir, tiende a expandirse.