La central obrera confirmó la medida para este jueves sin movilización. Denunció caída del empleo formal, cierre de pymes y pérdida del poder adquisitivo.

La Confederación General del Trabajo ratificó el paro general de 24 horas convocado para este jueves y anticipó que “la Argentina se paralizará de punta a punta”. El anuncio fue realizado este mediodía en conferencia de prensa por el secretario del Seguro y miembro del triunvirato de la CGT, Jorge Sola, acompañado por los cosecretarios Cristian Jerónimo (Industria del Vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros).
“La medida es sin movilización y responde a una situación sociolaboral complicada”, sostuvo Sola, quien aclaró que la central “no está en contra de una reforma laboral, pero sí de perder derechos”.
Durante la exposición, la conducción sindical aseguró que en los últimos dos años se perdieron 300.000 puestos de trabajo formales y que el cierre de la fábrica de neumáticos FATE, que dejó a casi mil trabajadores sin empleo, es “un ejemplo” del deterioro productivo. “Cada día se pierden 400 trabajos formales y en estos dos años quedaron 21.000 pymes en el camino”, afirmó el dirigente.
De acuerdo con datos del Ministerio de Trabajo y de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, el empleo asalariado registrado mostró caídas interanuales en distintos sectores industriales, en un contexto de retracción de la actividad y reestructuración empresarial. En paralelo, informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dan cuenta de un aumento de la informalidad laboral y de la pérdida del poder adquisitivo del salario frente a la inflación acumulada.
La CGT también advirtió sobre el crecimiento del endeudamiento de los hogares. “Llegan a fin de mes y no alcanza, tanto por la pérdida del poder adquisitivo como por las paritarias pisadas”, señaló Sola. Según estadísticas oficiales y relevamientos privados, el uso del crédito para consumo y el financiamiento con tarjeta se incrementaron en los últimos meses como mecanismo para cubrir gastos corrientes.
En ese marco, la central cuestionó la apertura de importaciones y sostuvo que los únicos sectores que mostraron crecimiento son el financiero, la agroindustria, la minería y la energía. “Esos sectores sólo mantienen el 10% de los 300.000 puestos que se han perdido”, indicó el dirigente sindical.
El paro general se enmarca en un escenario de tensión entre el Gobierno y el movimiento obrero, en medio del debate por eventuales reformas laborales y el rumbo de la política económica. Desde la CGT insistieron en que la medida busca “defender el trabajo y los derechos conquistados”, mientras que desde el oficialismo sostienen que las reformas apuntan a mejorar la competitividad y generar empleo formal.
La jornada de protesta impactará en el transporte, la actividad bancaria, la administración pública y diversos servicios, aunque no incluirá movilización central. Con esta medida, la central obrera busca enviar una señal de unidad y advertencia frente a lo que considera un deterioro sostenido de las condiciones laborales y sociales en el país.