Argentina y Estados Unidos negocian un posible acuerdo para recibir deportados, según The New York Times

El diario estadounidense aseguró que existen conversaciones avanzadas para que Buenos Aires acoja inmigrantes que Washington no puede devolver a sus países de origen. El Gobierno de Javier Milei lo desmintió y evitó dar precisiones oficiales.

Estados Unidos y Argentina mantienen conversaciones avanzadas para firmar un acuerdo que permitiría a la administración de Donald Trump deportar inmigrantes de otras nacionalidades hacia territorio argentino, según una investigación publicada por The New York Times. El eventual pacto convertiría al país en un “tercer país” de acogida para personas que Washington no logra repatriar por falta de vínculos diplomáticos o de documentación de viaje.

De acuerdo con fuentes citadas por el medio norteamericano, las negociaciones aún no están cerradas, pero avanzan con rapidez y se inscriben en la política de endurecimiento migratorio impulsada por Trump, que busca descomprimir el sistema de detención derivando migrantes hacia países aliados. Este tipo de esquemas, conocidos como acuerdos de “tercer país seguro”, ya fueron utilizados por Estados Unidos con otras naciones y funcionan tanto como herramienta administrativa como mensaje disuasorio para futuros migrantes.

Para la gestión de Javier Milei, aceptar deportados podría interpretarse como un gesto político de alto valor simbólico para fortalecer el alineamiento con la Casa Blanca. Sin embargo, el propio New York Times advierte que la iniciativa contrasta con la retórica oficial de endurecimiento fronterizo y con los operativos de control migratorio que el Gobierno argentino viene reforzando en el plano interno.

En ese contexto, Milei salió a desmentir públicamente la versión. Lo hizo a través de un retuit del analista Alejandro Sarubbi Benítez, quien calificó la información como “100% falsa”. De ese modo, el Presidente buscó desactivar la polémica generada por la posibilidad de que Argentina reciba deportados de terceros países como parte de una negociación bilateral.

Fuentes del propio Gobierno reconocieron, en diálogo con El Informante Digital, que un acuerdo de estas características implicaría serios reparos: costos económicos elevados, falta de infraestructura adecuada y un impacto político interno significativo en medio del ajuste fiscal y las tensiones sociales. Aun así, la Cancillería optó por no confirmar ni negar formalmente la existencia de conversaciones en curso.

Según datos oficiales del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, en los últimos años el sistema migratorio norteamericano registró cifras récord de detenciones y expulsiones, lo que explica la búsqueda de acuerdos alternativos con países socios para gestionar los flujos migratorios. En ese marco, la eventual inclusión de Argentina aparece como una hipótesis sensible que combina intereses geopolíticos, desafíos logísticos y un fuerte debate político interno.

Mientras el New York Times sostiene que las negociaciones existen y avanzan, el Gobierno argentino niega cualquier acuerdo y mantiene silencio institucional. La posibilidad de que el país se convierta en receptor de deportados de terceros países permanece, por ahora, en el terreno de las versiones cruzadas, con implicancias que podrían reconfigurar la relación bilateral y abrir un nuevo frente de discusión en la agenda doméstica.