Un comerciante fue detenido tras ser acusado de abusar sexualmente de un niño de 12 años y de amenazarlo con material audiovisual para garantizar su silencio. El menor atraviesa un delicado cuadro psicológico y la causa se encuentra bajo investigación judicial.

Un grave hecho denunciado como abuso sexual infantil conmocionó al Mercado Concentrador la semana pasada, cuando un comerciante con un stand de venta de plantas ornamentales fue detenido en su propio local. El procedimiento se concretó tras un episodio de extrema tensión, luego de que familiares del niño se presentaran en el lugar y señalaran al hombre como responsable de los hechos.
Según el relato de los familiares, la madre del menor llegó al stand acompañada por otros allegados y comenzó a increpar al acusado, lo que derivó en agresiones físicas. La intervención policial fue clave para evitar que la situación escalara, ya que otros puesteros del mercado también reaccionaron ante la gravedad de la acusación.
De acuerdo a la reconstrucción de los hechos, el niño, de 12 años, atravesaba un profundo estado depresivo y había manifestado ideas suicidas. En ese contexto, buscaba realizar un trabajo temporario durante el verano para ganar algunos pesos. Así fue como la familia conoció al comerciante, quien se presentó como una persona confiable y ofreció darle una oportunidad laboral.
Siempre según la denuncia, el hombre pasaba a retirar al niño un par de veces por semana con la excusa de llevarlo a trabajar al Mercado Concentrador. Sin embargo, en lugar de trasladarlo al stand, lo llevaba a su vivienda particular. Allí, habría sometido al menor a reiteradas vejaciones sexuales, incluyendo hechos de extrema gravedad.
La acusación sostiene además que el comerciante habría registrado los abusos en material audiovisual y que utilizaba esas imágenes como mecanismo de amenaza y extorsión, advirtiéndole al niño que las difundiría en redes sociales o entre su entorno familiar si hablaba. Al momento de ser confrontado por los familiares en el mercado, el acusado intentó destruir su teléfono celular arrojándolo contra el suelo, presuntamente para inutilizar la memoria del dispositivo donde se encontrarían los registros.
El impacto psicológico en el niño fue severo. Sus familiares señalaron que el menor se encontraba en un estado de angustia extrema, con dificultades para comprender lo ocurrido y para identificar claramente su rol como víctima. Esa situación fue determinante para que la familia realizara la denuncia correspondiente ante las autoridades.
El hombre fue reducido y trasladado en un patrullero, quedando a disposición de la Justicia. La causa es investigada por el juzgado interviniente bajo figuras penales vinculadas a delitos contra la integridad sexual de menores, mientras se avanza con peritajes, toma de testimonios y otras medidas probatorias.