Crimen de Jeremías Monzón: el dolor de una madre y el debate sobre la imputabilidad


Romina Monzón denunció que los adolescentes acusados de asesinar a su hijo de 15 años “disfrutaron de matarlo y no se arrepienten”. El caso, ocurrido en Santo Tomé, Santa Fe, reaviva la discusión sobre la edad de imputabilidad, el rol de la Justicia y la responsabilidad de los adultos en delitos cometidos por menores.

Jeremías Monzón, de 15 años, fue asesinado a puñaladas en la ciudad santafesina de Santo Tomé. El ataque fue cometido por adolescentes, entre ellos una joven de 16 años que permanece alojada en un instituto de menores y otros dos chicos de 14 años que, por ser no punibles según la normativa vigente, fueron restituidos a sus familias. En los últimos días, la Justicia confirmó además la detención de la madre de la joven de 16 años, acusada de haber sido la autora intelectual del crimen.


El asesinato de Jeremías Monzón volvió a sacudir a la opinión pública y puso nuevamente en el centro del debate al sistema penal juvenil argentino. La voz de su madre, Romina Monzón, expuso con crudeza el impacto humano del crimen y cuestionó duramente a la Justicia por la liberación de parte de los implicados.

“Disfrutaron de matarlo y no se arrepienten”, afirmó Monzón en declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas. “La familia está destruida. Jeremías ya no existe. Era el primer nieto, el primer sobrino, la luz de todos”, expresó. Según relató, el adolescente vivía con sus abuelos, pero este año tenía previsto mudarse con ella para comenzar una nueva etapa escolar. “Hoy los días son grises. Es terrible la cantidad de lugares donde ya no está”, sostuvo.

La madre describió a su hijo como “un chico con futuro, bueno, amable y muy amiguero”, con sueños y curiosidad por el mundo. “En estos días se acercan muchos chicos diciendo que eran sus mejores amigos, y eso define la magia que tenía”, señaló. En contraste, calificó el ataque como “injusto e irracional” y sostuvo que los agresores actuaron con plena conciencia: “Premeditaron, emboscaron, ejecutaron y hasta manipularon su cuerpo sin vida”.

El caso expone una de las principales tensiones del sistema penal argentino: la edad de imputabilidad. Actualmente, la ley establece que los menores de 16 años no son punibles. Según datos oficiales del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, una proporción significativa de los delitos graves cometidos por adolescentes involucra a menores que quedan fuera del régimen penal, lo que limita la respuesta judicial. Organismos especializados advierten que cualquier reforma debe equilibrar sanción, prevención y políticas de reinserción social.

En ese contexto, Monzón reclamó la baja de la edad de imputabilidad y cuestionó la excarcelación de los acusados. “Es repugnante leer leyes que protegen a los asesinos, que hoy gozan de libertad y hasta siguen usando redes sociales”, denunció. También apuntó contra las familias de los sospechosos por presunto encubrimiento y sostuvo que “la Justicia actual los liberó”.

La mujer también criticó el tratamiento mediático del caso, al rechazar que se defina como “novia” a una de las acusadas. “Es una asesina. No tenía que estar ahí y lo que le reclamaban era algo ajeno a él”, afirmó. Pese al dolor, aseguró encontrar consuelo en el acompañamiento de otras familias y en el proyecto que se debatirá en el Senado durante las sesiones extraordinarias.

“Aceptar que no habrá más charlas, ni abrazos, ni comidas postergadas me sale carísimo”, resumió Romina Monzón. Su testimonio, atravesado por el dolor, vuelve a interpelar a la sociedad y al Estado sobre una discusión pendiente: cómo garantizar justicia para las víctimas, prevenir la violencia juvenil y asumir responsabilidades frente a crímenes que dejan heridas irreparables.