Rutas al límite: el 70% de la red vial nacional presenta deterioro crítico

Informes técnicos advierten que la paralización de la obra pública y la falta de mantenimiento llevaron a un colapso estructural de las rutas nacionales. La siniestralidad aumentó 14% y los costos logísticos golpean la competitividad argentina.

.

  • La paralización de la obra pública y la falta de mantenimiento llevaron a un colapso estructural de las rutas nacionales.
  • Entre el 65% y el 70% de las rutas se encuentran en estado ‘regular o malo’, con importantes fallas y baches.
  • El incremento del 14% en la siniestralidad vial resulta en 4.369 muertes evitables en el último año.
  • El mal estado de las rutas encarece los costos logísticos y afecta la competitividad de las exportaciones argentinas.
  • Sin un plan sostenido de inversión y mantenimiento, Argentina enfrenta un grave obstáculo para su desarrollo productivo y logístico.


La red vial nacional atraviesa uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas. Para enero de 2026, relevamientos técnicos de organismos especializados y trabajadores de Vialidad Nacional coinciden en un diagnóstico contundente: entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado “regular o malo”, con fallas estructurales, baches profundos y ausencia de mantenimiento básico.

Según estos informes, el deterioro no es reciente ni aislado. La combinación de la paralización de la obra pública, la reducción sostenida de la inversión en mantenimiento preventivo y el impacto constante del transporte pesado sobre calzadas estructuralmente agotadas aceleró el colapso de corredores estratégicos. “Hay rutas que superaron ampliamente su vida útil sin refuerzos estructurales. Hoy se circula sobre pavimentos vencidos”, señalaron técnicos del sector vial consultados para este informe.

Las consecuencias ya se reflejan en los indicadores de seguridad. Durante el último año se registró un incremento interanual del 14% en la siniestralidad vial, con un saldo de 4.369 muertes evitables en rutas argentinas, de acuerdo con datos consolidados de organismos de tránsito y seguridad vial. Los choques frontales, los despistes y los siniestros vinculados al mal estado del pavimento se repiten en los tramos más degradados.

Entre los corredores más críticos aparecen la Ruta Nacional 3, en la provincia de Buenos Aires, con obras paralizadas y alta siniestralidad en zonas cerealeras; la Ruta 34, entre Jujuy y Salta, catalogada como de “alto riesgo” por el ahuellamiento profundo y autovías inconclusas; y la Ruta 33, que conecta Buenos Aires con Santa Fe, donde el pavimento presenta verdaderos “cráteres” en extensos tramos. A estas se suman la Ruta 7, con baches severos en accesos y colectoras; la Ruta 136, en Entre Ríos, con agotamiento estructural crítico en el acceso al Puente Internacional General San Martín; y la Ruta 120, en Corrientes, prácticamente intransitable en sectores afectados por el tránsito forestal.

El impacto trasciende la seguridad vial y alcanza de lleno a la economía. El mal estado de las rutas redujo la velocidad media de circulación a unos 60 km/h en corredores clave, encareciendo los costos logísticos y afectando la competitividad de las exportaciones que se dirigen a los principales puertos del país. Cámaras empresarias del transporte advierten que el deterioro vial se traduce en mayores costos operativos, roturas de vehículos y demoras que terminan trasladándose a precios.


El colapso de la red vial expone una deuda estructural que combina riesgos humanos, pérdidas económicas y falta de planificación a largo plazo. Sin un plan sostenido de inversión y mantenimiento, la Argentina enfrenta no solo rutas cada vez más peligrosas, sino también un serio obstáculo para su desarrollo productivo y logístico. La advertencia de los técnicos es clara: cada año sin obras agrava un problema que ya dejó de ser invisible.