Irán restringe el paso en Ormuz y desafía a EE.UU. en un punto clave del comercio mundial

Teherán ratificó un control selectivo sobre el estratégico estrecho de Ormuz, limitando el tránsito a buques vinculados con Estados Unidos e Israel y elevando la tensión en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.

El gobierno de confirmó este domingo la aplicación de un esquema de control discrecional sobre el estrecho de , permitiendo la navegación internacional bajo supervisión estatal, pero restringiendo el acceso a embarcaciones asociadas con e . La decisión representa un desafío directo al ultimátum de 48 horas emitido por el presidente , quien exigió la liberación total del paso marítimo.

El estrecho de Ormuz constituye uno de los puntos neurálgicos del comercio global: según datos de la , cerca del 20% del petróleo que se consume a nivel mundial transita por este corredor que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo. Cualquier alteración en su operatividad impacta de manera directa en los mercados energéticos internacionales, elevando los precios del crudo y generando incertidumbre en las cadenas de suministro.

Desde Londres, el representante iraní ante la , Ali Musavi, expresó la posición oficial al afirmar que “el estrecho está abierto para todos, excepto para los enemigos”. En esa línea, remarcó que el tránsito solo será posible bajo coordinación con las autoridades iraníes, en el marco de estrictas disposiciones de seguridad.

El diplomático atribuyó la escalada actual a la “agresión” de la alianza entre Washington y Tel Aviv, señalando que las operaciones militares en la región constituyen el origen de la crisis. Para Teherán, el control del paso marítimo no solo es una herramienta estratégica, sino también una medida defensiva orientada a preservar su soberanía frente a amenazas externas.

A pesar del endurecimiento de su postura, Irán insiste en mantener abierta la vía diplomática. “La diplomacia sigue siendo la prioridad, pero el cese total de la agresión y la construcción de confianza son condiciones indispensables”, sostuvo Musavi, dejando en claro que la normalización del tránsito dependerá de factores políticos y militares aún no resueltos.

El escenario plantea un delicado equilibrio entre seguridad y libre comercio. Mientras el plazo del ultimátum estadounidense se acerca a su vencimiento, Teherán reafirma su disposición a cooperar con organismos internacionales y otros países para garantizar la seguridad marítima, siempre bajo su esquema de supervisión.

El desarrollo de esta crisis será determinante no solo para la estabilidad en Medio Oriente, sino también para la economía global, en un contexto donde la energía sigue siendo un factor central de poder geopolítico. La evolución de las próximas horas marcará si el conflicto se encamina hacia una negociación o hacia una escalada con consecuencias imprevisibles.