Irán confirma la muerte del ayatolá Alí Jameneí tras una ofensiva militar de Estados Unidos e Israel

La televisión estatal y la agencia IRNA oficializaron el fallecimiento del Líder Supremo, de 86 años. El ataque dejó al menos 200 muertos y 700 heridos, según la Media Luna Roja, y abrió un escenario de alta tensión regional.

La República Islámica de Irán confirmó este domingo la muerte del ayatolá , de 86 años, tras una serie de bombardeos ejecutados por fuerzas de Estados Unidos e Israel. La noticia fue difundida por la televisión estatal y la agencia oficial , poniendo fin a horas de versiones cruzadas y especulaciones internacionales.

Jameneí ejercía como Líder Supremo desde 1989 y era la máxima autoridad política y religiosa del país, con control sobre las Fuerzas Armadas, el Poder Judicial y los principales resortes estratégicos del Estado. Su figura era central en la arquitectura institucional instaurada tras la Revolución Islámica de 1979.

La confirmación oficial llegó luego de que el expresidente estadounidense asegurara públicamente que el líder iraní había muerto en una “operación de precisión”, y de que el primer ministro israelí validara la información de inteligencia sobre los ataques a objetivos estratégicos en Teherán y otras ciudades.

Según datos difundidos por la Media Luna Roja iraní, los bombardeos dejaron al menos 200 fallecidos y 700 heridos. Entre las bajas confirmadas por autoridades militares israelíes figuran el ministro de Defensa iraní, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur, considerados piezas clave en la estructura de seguridad del régimen.

Medios internacionales como , y señalaron que se trata del golpe más severo al liderazgo iraní en más de cuatro décadas y advirtieron sobre el riesgo de una escalada regional de gran magnitud. Analistas consultados por esas cadenas coinciden en que la eliminación simultánea de figuras políticas y militares genera un vacío de poder inédito en la cúpula del sistema teocrático.

Organismos humanitarios denunciaron además que algunos ataques alcanzaron zonas civiles, entre ellas una escuela primaria en el sur del país, lo que podría constituir una violación al derecho internacional humanitario si se confirma la ausencia de objetivos militares en el área impactada.

La respuesta de Teherán fue inmediata. Antes de oficializar el fallecimiento de Jameneí, fuerzas iraníes lanzaron misiles contra bases militares estadounidenses en Arabia Saudita, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. En una sesión extraordinaria del , el representante iraní advirtió que “todas las bases y activos de las fuerzas hostiles seguirán siendo objetivo mientras continúe la agresión”.

En el plano interno, Irán decretó 40 días de duelo nacional. La atención se concentra ahora en la , el cuerpo encargado de designar al próximo Líder Supremo. El proceso de sucesión se abre en un contexto de infraestructura militar dañada, presión internacional y amenaza de nuevos enfrentamientos.

La muerte de Jameneí no solo redefine el equilibrio interno del poder iraní, sino que altera el tablero geopolítico de Medio Oriente. Con múltiples actores involucrados y una retórica cada vez más beligerante, el riesgo de una escalada de alcance regional —e incluso global— se instala como una de las principales preocupaciones de la comunidad internacional.