Bombardeos cruzados, ataques con drones y el cierre de espacios aéreos marcan una nueva fase del conflicto tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Londres confirmó un ataque en Chipre y Siria extendió la suspensión de vuelos.

La tensión en Medio Oriente alcanzó este lunes uno de sus puntos más críticos en años, con bombardeos cruzados entre Israel, Irán y el movimiento chiita libanés Hezbolá, mientras el conflicto se expandió hasta territorio de Chipre y obligó a Siria a cerrar nuevamente su espacio aéreo.
El Ejército de confirmó que militantes de dispararon seis cohetes hacia el norte israelí en las primeras horas del lunes. Se trata del primer ataque del grupo libanés desde el inicio de la operación conjunta de e , que comenzó el sábado con bombardeos a gran escala sobre instalaciones iraníes.
En respuesta, la aviación israelí lanzó ataques aéreos contra Dahie, suburbio meridional de Beirut considerado bastión de Hezbolá. Según medios regionales y reportes oficiales, no se informó de víctimas inmediatas, aunque la magnitud de los daños aún no fue confirmada.
El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, advirtió que la ofensiva podría prolongarse. “Debemos prepararnos para muchos días de combate por delante”, sostuvo durante una evaluación en Tel Aviv, al anunciar el lanzamiento de “una campaña ofensiva” contra Hezbolá. De acuerdo con la emisora pública israelí, el país movilizó a 100.000 reservistas ante lo que definió como un conflicto “multiescenario”.

Chipre, nuevo punto de fricción
La crisis sumó un nuevo frente cuando el Reino Unido confirmó que una base aérea bajo su administración en Chipre fue atacada con drones atribuidos a Irán. Se trata de la base de , ubicada en Limassol y considerada estratégica para operaciones en Medio Oriente.
Autoridades británicas informaron que alrededor de la medianoche el personal militar recibió la orden de ponerse a cubierto tras registrarse explosiones en las inmediaciones. Hasta el momento no se reportaron víctimas ni se precisó el alcance de los daños.
La base habría sido señalada como objetivo luego de que Londres autorizara a Washington a utilizar instalaciones militares británicas en el marco de la ofensiva contra Irán.
Siria cierra su espacio aéreo
En paralelo, amplió por 24 horas el cierre total de su espacio aéreo a partir de la medianoche del lunes, en medio de intercambios de fuego sobre su territorio. La Autoridad de Aviación Civil siria explicó que la medida responde a “acontecimientos regionales de seguridad” y busca garantizar la seguridad operacional.
El domingo, restos de misiles impactaron cerca de Damasco e hirieron a cuatro personas, según reportes oficiales, en el contexto de enfrentamientos aéreos entre fuerzas iraníes e israelíes sobre cielos sirios.
La postura de Washington y Teherán

El presidente de Estados Unidos, , aseguró que las operaciones continúan “con toda su fuerza” y anticipó que podrían registrarse más bajas estadounidenses. “Continuarán hasta que todos nuestros objetivos sean alcanzados. Tenemos objetivos muy firmes”, afirmó en un mensaje difundido en su red Truth Social, sin detallar blancos específicos.
Trump también instó a miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán a deponer las armas a cambio de “inmunidad total”.
Desde Teherán, el ministro de Relaciones Exteriores, Seyed Abbas Araghchi, respondió que ningún país tiene derecho a exigir a Irán que no responda a ataques masivos en su territorio. “Tenemos todo el derecho a defendernos”, sostuvo en declaraciones a ABC News, al tiempo que afirmó que las fuerzas aéreas iraníes “son lo suficientemente capaces” para proteger al país.
El domingo, Trump había señalado a Fox News que 48 altos funcionarios iraníes murieron en los bombardeos. En paralelo, autoridades iraníes confirmaron la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, en los ataques del sábado, un hecho que podría redefinir el equilibrio político interno en la República Islámica y profundizar la confrontación regional.
Un conflicto de alcance regional
La actual escalada rompe el frágil equilibrio que se mantenía desde el alto el fuego de noviembre de 2024 entre Israel y Hezbolá. Analistas internacionales advierten que la participación directa de Estados Unidos, la movilización masiva de reservistas israelíes y la expansión de ataques a terceros territorios elevan el riesgo de una guerra regional abierta.
Con frentes activos en Líbano, Siria, Israel e Irán, y con bases occidentales bajo amenaza, Medio Oriente ingresa en una fase de alta volatilidad cuyo desenlace permanece incierto, pero que ya tiene impacto diplomático, militar y humanitario a escala global.
