Marcelo Gallardo se despidió de River: agradecimiento, autocrítica y una puerta abierta al regreso

El entrenador cerró su segundo ciclo al frente del “Millonario” con un mensaje emotivo, en el que reconoció que no logró repetir la dimensión de su primera etapa y deseó que el club “vuelva a ponerse de pie” tras un inicio de temporada adverso.

Marcelo Gallardo se despidió de River Plate con un mensaje cargado de emoción y gratitud, en una conferencia de prensa donde dejó en claro que su vínculo con el club trasciende los resultados. “Simplemente agradecer”, fue la frase con la que abrió su intervención, antes de admitir que “a veces es muy difícil” devolver todo el cariño que recibe de los hinchas.

El técnico, de 50 años, deseó al club, al plantel y a la dirigencia que puedan “reponerse” y “volver a ponerse de pie” de cara al futuro. En tono distendido, y reflejando la cercanía que mantiene con la institución, bromeó: “No me voy a despedir”, al recordar que su hijo asiste al Instituto River Plate y que al día siguiente volvería al club para retirarlo.

La despedida tuvo un fuerte componente emocional. Gallardo agradeció “por otra noche de amor incondicional” y reconoció que retribuir ese afecto “a veces es muy difícil”. También tuvo palabras para la prensa, a la que le expresó su agradecimiento por el “respeto” mostrado durante su gestión.

Su segunda etapa en el banco del “Millonario” quedó lejos de la primera en términos deportivos. Entre 2014 y 2022, Gallardo construyó uno de los ciclos más exitosos en la historia del club, con 14 títulos, incluidas dos Copas Libertadores (2015 y 2018), esta última con la histórica final ante Boca Juniors en Madrid. Ese período consolidó a como protagonista central del fútbol sudamericano.

En cambio, en este segundo ciclo —que se extendió por menos de dos años— dirigió 86 partidos, con un saldo de 36 triunfos, 32 empates y 18 derrotas, lo que representa una efectividad cercana al 54%. No consiguió títulos y solo disputó una final: la Supercopa Internacional 2023, que perdió ante por 3-2 en la definición por penales, tras igualar 0-0 en los 120 minutos reglamentarios.

Más allá de los números, el entrenador dejó abierta la posibilidad de un futuro regreso. Aseguró que estará “muy pendiente de lo que pase” en River “durante el tiempo que esté afuera”, una frase que alimenta la expectativa de los hinchas en torno a un eventual tercer ciclo.

El cierre fue coherente con su estilo: sin estridencias, con autocrítica implícita y con la convicción de que el lazo con el club permanece intacto. Gallardo se va del cargo, pero no del corazón de River. Y en Núñez, donde su legado ya es parte de la historia grande, la puerta nunca parece estar completamente cerrada.