Con un gol de Castillo el día de su cumpleaños y una actuación defensiva heroica de José Canale, el “Granate” se consagró en Río de Janeiro y volvió a imponerse ante un rival brasileño en una final continental.

Lanús escribió una de las páginas más resonantes de su historia al consagrarse campeón en el estadio Maracaná, en Río de Janeiro, donde dio la vuelta olímpica entre abucheos y tribunas que comenzaron a vaciarse antes del final. El equipo argentino no fue inferior en ningún tramo del partido, compitió con autoridad y sumó el cuarto título internacional de su historia.
El delantero Castillo, autor de un gol en el día de su cumpleaños, destacó el peso simbólico de la consagración. “Un cumple que no me voy a olvidar en la vida. Hicimos historia. Tienen un plantel de la p… madre, pero demostramos una vez más que estos partidos nos gustan”, afirmó, tras marcar en cada encuentro de la serie y convertirse en pieza clave del título.
También fue determinante la actuación del defensor José Canale, quien sostuvo al equipo durante los 120 minutos y resultó decisivo en el tramo final. “Es por el grupo humano. No nos achicamos ante nadie”, aseguró, antes de confesar que de chico soñaba “con hacer un gol así en el Maracaná”.
El logro consolida a como uno de los clubes argentinos más competitivos a nivel internacional en el siglo XXI. Desde su primera consagración en la Copa Conmebol 1996, el “Granate” edificó un perfil copero que se ratificó con la obtención de la Copa Sudamericana 2013 y la Suruga Bank 2014, además de finales continentales que fortalecieron su identidad competitiva.
El triunfo en el mítico agrega un componente simbólico adicional. Con capacidad para más de 78.000 espectadores y escenario de finales mundialistas y continentales, el estadio es uno de los templos del fútbol sudamericano. Allí, Lanús volvió a imponerse frente a un equipo brasileño en una definición internacional, un dato que refuerza la tradición argentina en este tipo de cruces decisivos.
Más allá de las diferencias presupuestarias —los planteles brasileños suelen contar con inversiones superiores y mayor poder de mercado— el conjunto del sur bonaerense sostuvo un plan de juego sólido, con orden táctico y eficacia en momentos clave. Según estadísticas oficiales del torneo, Lanús cerró la campaña con uno de los mejores registros defensivos de la competencia y una alta efectividad en instancias eliminatorias.
La vuelta olímpica en Río no solo significó un nuevo trofeo en las vitrinas, sino también la confirmación de un modelo deportivo que prioriza cohesión grupal, trabajo sostenido y competitividad internacional. En el estadio más emblemático de Brasil, Lanús demostró que la historia no se escribe solo con presupuestos, sino también con convicción y carácter.
