Newell’s pegó en los momentos justos y se metió en octavos de la Copa Argentina

En una noche fresca en San Nicolás, donde la Copa Argentina suele regalar sorpresas y emociones, Newell’s Old Boys fue práctico y contundente: derrotó 2 a 0 a Defensa y Justicia y se metió en los octavos de final del torneo.

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El equipo del “Ogro” Fabbiani aprovechó sus momentos y supo sufrir cuando el partido lo exigía. Los goles llegaron gracias a Luciano Herrera, con una volea exquisita, y a Gonzalo Maroni, que la metió de cabeza tras un desborde.

La historia comenzó pareja, con pocos espacios y mucha tensión. A los 11 minutos, Ever Banega —de esos tipos que cuando la tienen, algo va a pasar— cortó en la mitad de la cancha, levantó la cabeza y cambió todo: pase largo para Carlos González, que controló con clase y sacó un bombazo que pasó cerca. Fue un aviso.

Después el partido entró en una meseta. Recién a la media hora comenzaron a llover las chances. Cuesta casi lo grita con un cabezazo, y enseguida Abiel Osorio se escapó solo contra Keylor Navas, que lo aguantó como en sus viejas noches europeas. Atajada clave. Y hubo más: Francisco González tuvo el gol en sus pies tras un rebote, pero otra vez el arquero tico dijo que no, con una doble tapada de lujo.

El 1-0 llegó a los 38. Herrera la empezó con un taco hermoso, Montero tiró el centro que rebotó en un defensor, y el propio Herrera cazó el rebote con una volea de zurda que se clavó en el ángulo. Golazo, de esos que valen una clasificación.

Y apenas arrancaba el segundo tiempo, Newell’s pegó de nuevo. Juan Manuel García desbordó por derecha y mandó el centro para Maroni, que cabeceó dos veces: en la primera se topó con Bologna, pero en la segunda no perdonó. 2-0 y fiesta leprosa.

Pudo haber habido más. A los 10 del complemento, González tuvo el tercero tras una linda jugada individual, pero Bologna se redimió con una buena atajada. Defensa, por su parte, tuvo la pelota y empujó, pero sin claridad ni contundencia.

Así, Newell’s avanza firme y ahora espera por Belgrano o Defensores de Belgrano en los octavos. El equipo rosarino mostró oficio, jerarquía en nombres clave y un arquero que responde siempre. De a poco, Fabbiani empieza a dejar su sello. La ilusión leprosa está viva.