La Justicia chaqueña dictó la pena máxima contra César Sena como autor del crimen y contra sus padres, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, como partícipes necesarios. También hubo condenas por encubrimiento para otros imputados en una causa que conmocionó al país.

La Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia condenó este lunes a prisión perpetua a César Sena por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, ocurrido en junio de 2023 en la provincia de Chaco. En el mismo fallo, sus padres, Emerenciano Sena y Marcela Acuña, fueron sentenciados a la misma pena al ser considerados partícipes necesarios del asesinato. La resolución judicial marca un punto de inflexión en uno de los casos más resonantes de violencia de género de los últimos años en la Argentina.
El veredicto fue leído por la jueza Dolly Fernández en la sede judicial ubicada en la intersección de Juan B. Justo y San Martín, en una audiencia que se desarrolló de manera virtual a través de la plataforma Zoom. Los principales condenados siguieron la lectura desde el lugar de detención, mientras que también participaron los abogados defensores y los representantes de la querella.
Además de las condenas a perpetua, el tribunal impuso penas de prisión efectiva a otros imputados por su rol posterior al crimen. Gustavo Obregón fue sentenciado a cuatro años y diez meses de cárcel por encubrimiento agravado; Fabiana Cecilia González recibió cinco años de prisión por encubrimiento simple; y Gustavo Melgarejo fue condenado a dos años y diez meses por el mismo delito. Según se desprende del fallo, el tribunal consideró probado que estas personas colaboraron para ocultar evidencias y entorpecer la investigación judicial.
El femicidio de Cecilia Strzyzowski generó una fuerte conmoción social y política en Chaco y a nivel nacional. De acuerdo con datos del Observatorio de Femicidios de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en la Argentina se registra en promedio un femicidio cada 35 horas, una estadística que vuelve a poner en agenda la urgencia de políticas públicas efectivas para prevenir la violencia contra las mujeres. En ese contexto, el caso Strzyzowski se convirtió en un símbolo del reclamo de justicia y del pedido de respuestas institucionales.
Mientras se desarrollaba la audiencia, en las inmediaciones del tribunal se concentraron manifestantes que siguieron el fallo con expectativa. Gloria Romero, madre de la víctima, encabezó una movilización y relató que durante la lectura del veredicto “se empezaban a escuchar bocinas”, en señal de acompañamiento y respaldo social. Su figura se transformó, desde el inicio de la causa, en una de las voces más firmes del reclamo de verdad y justicia.
El cierre del juicio con condenas firmes representa, para la familia de Cecilia y para amplios sectores de la sociedad, una respuesta judicial contundente frente a un crimen que expuso redes de poder, encubrimiento y violencia de género. Sin embargo, el caso también deja planteado el desafío pendiente de fortalecer los mecanismos de prevención y protección, para que tragedias como esta no vuelvan a repetirse.